Ana Lavagnino, en el centro, que dijo ser hija de un inmigrante, muestra su apoyo al DACA [Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (Deferred Action for Childhood Arrivals, DACA, por sus siglas en inglés)] durante una manifestación en Anchorage el martes 5 de septiembre de 2017, a raíz del anuncio del presidente Trump de poner fin a la protección de cientos de miles de «soñadores», niños que fueron traídos a Estados Unidos y han estado viviendo aquí ilegalmente. (Bill Roth / Alaska Dispatch News)
La decisión del presidente Donald Trump de rescindir el programa para jóvenes inmigrantes es devastadora para los habitantes de Alaska.
Trabajo como director ejecutivo del Instituto de Justicia de Alaska. Somos la única organización sin fines de lucro de Alaska dedicada a la protección de los derechos humanos de todos los habitantes de Alaska que ofrece servicios legales de inmigración gratuitos y de bajo costo.
Desde que el presidente Barack Obama creó el programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (Deferred Action for Childhood Arrivals) en 2012, nuestra oficina ha representado a decenas de jóvenes que buscan los documentos básicos que les permitan salir de las sombras de nuestra comunidad. DACA permitió a estos jóvenes adquirir un permiso temporal para estar en Estados Unidos.
Con este proceso de inmigración podrían, por primera vez, obtener autorización para trabajar, números de la Seguridad Social y licencias de conducir. Algunos son padres, nietos y hermanos de ciudadanos estadounidenses.
Llegaron a Estados Unidos desde Israel, Rusia, Samoa, El Salvador, Guatemala, Honduras y México. Son estudiantes universitarios, propietarios de empresas, discapacitados, trabajadores y simplemente quieren tener la oportunidad de perseguir sus sueños futuros. Ellos son nosotros.
